La inmadurez se ha convertido en un fenómeno cultural; día tras día, la idea de los padres de prolongar en medida de lo posible la niñez genera jóvenes desesperados por conservar, por todos los medios, su infancia.
Esta etapa de la vida se ha convertido en una utopía en los adolescentes, anhelando que nunca termine y, por su parte, los padres se han volcado en cumplir este sueño de los hijos.
“Los padres deben tener en cuenta que, si siempre hacen lo que el adolescente quiere, están fomentando que en el futuro sea una persona intolerante, inmadura y no sabrá lo que es esforzarse para lograr algo”, asegura María Jesús Álava Reyes, directora del Centro de Psicología Álava Reyes en España.
Esta cruda, pero verídica oración enmarca la razón por la cual cada vez más los adolescentes y jóvenes adultos adoptan actitudes inmaduras. No cabe duda que negar a un hijo aquello que desea es desagradable; sin embargo, por duro que parezca, la familia es el primer círculo de confianza en el que se deben aprender las duras lecciones de la vida.
Complacer cada capricho de tu hijo para compensar cualquier carencia que creen tener como padres, solo dará como resultado un adolescente en la búsqueda insaciable y desenfrenada por la diversión y la evasión de todo aquello que suponga el más mínimo esfuerzo o responsabilidad.
Aunque, como ya lo mencionamos, los años dan la experiencia para formar un carácter maduro (en la mayoría de los casos), existen algunas prácticas que puedes realizar para tratar con un joven inmaduro:
Como padre que resuelve los problemas de su hijo para evitarle el sufrimiento, seguramente has criado a una persona sin tolerancia a la frustración y al fracaso.
El autor de “Padre Rico, Padre Pobre”, Robert T. Kiyosaki, dice que: "Los ganadores no temen perder. Los perdedores, sí. Tropezar es parte del proceso para alcanzar el éxito. Las personas que evitan fallar también evitan sobresalir".
Se da por hecho que debes reconocer sus éxitos, es más, es algo natural; pero también lo debería ser reconocer los fracasos. Sí, será doloroso y tendrá que sobreponerse, pero es importante señalar con amor que ha cometido un error e indispensable resaltar todos los aprendizajes que puede obtener de esa situación.
No tengas miedo, ¿cuántas veces tus padres te exigieron sacar buenas calificaciones o ayudar en las labores domésticas? Seguramente muchas; entonces, ¿por qué no hacer lo mismo con tus hijos?
Sin duda, todos preferimos hacer poco y tener muchos beneficios, pero la vida real no es así. Prepáralo para el crecimiento en su vida académica, para su futuro profesional y personal. Enséñale que los logros y recompensas requieren de trabajo y constancia.
Estas dos prácticas fomentarán una autoestima sana; ni se hará menos, ni se creerá lo que no es, sólo con una buena autoestima se logran jóvenes maduros. Aceptarse supone conocerse y asumir sin dramatismo la propia realidad; conocerse cuesta, porque cuando se es joven con frecuencia se valoran más las deficiencias (incluso físicas) que las virtudes.
Por eso, hay que practicar y entrenar la mente para ver lo positivo en las malas circunstancias y para no dejarse llevar por el éxito y los buenos tiempos.
En el Colegio Indoamericano trabajamos de la mano con los padres de familia para lograr la formación integral de los jóvenes, implementando programas que fomentan la toma de decisiones asertivas, así como mayor participación deportiva, cultural y académica.
Te invitamos a contactarnos y conocer más del INDO, una de las mejores preparatorias en Tlalnepantla.